sábado 12 de mayo de 2007

La batalla por el anillo ha comenzado

Por Diplodocus. Han tenido que comenzar los playoffs de la NBA para que comenzara también el verdadero espectáculo de este deporte, con toda su emoción y sorpresas. La primera de ellas, con mayúsculas, saltó en primera ronda con la eliminación del mejor equipo de la temporada regular, los Dallas Mavericks, frente al octavo clasificado de su conferencia, los Golden State Warriors. Pocos podrían imaginar que el equipo tejano, con la sexta mejor marca de victorias-derrotas de la historia de la liga, sería incapaz de derrotar a unos Warriors que se metieron en las finales a última hora en dura pugna con unos decepcionantes Clippers de Los Ángeles. Ha sido la primera vez desde que todas las eliminatorias se deciden al mejor de siete partidos que el primer clasificado de una conferencia pierde frente al octavo. La tercera vez que ocurre en toda la historia.
Aunque bien es cierto que los de la bahía de San Francisco habían vencido varias veces en temporada regular a los Mavs, pocos imaginábamos que un equipo en el que Cuban ha invertido tanto dinero y que la campaña pasada llegó a la gran final, caería de la forma en que lo hizo a las primeras de cambio. Nada funcionó para los vaqueros. Jason Terry estuvo desaparecido y la aportación ofensiva de los titulares (véase el caso de Stackhouse o Howard) fue bastante pobre para tratarse de una serie final. Por no hablar de Dirk Nowitzki. El alemán será elegido MVP de la temporada regular casi con total seguridad el próximo martes, toda vez que recibió el mayor número de votos en la elección de los mejores quintetos de la campaña. Pero para entonces ya no estará jugando por el anillo. El #41 no estuvo en la eliminatoria y la defensa que plantearon los Warriors sobre él practicamente anuló cualquier conato de cambiar la situación. Baste un ejemplo: ocho puntos en el último partido de la serie con solo dos canastas de campo, el peor registro de Nowitzki en los playoffs desde que llegó a la NBA. Y si él no está en cinco partidos, es complicado que Dallas saque adelante una eliminatoria en la que creo que la presión y el factor Nelson jugaron en contra del mejor equipo del año.
Supongo que en el fondo me equivoqué subestimando a los de Avery Johnson y menospreciando a los Warriors. No ha sido mi único pronóstico errado. También me equivoque con Miami, los actuales campeones, que perdieron en primera ronda por un rotundo 4-0 ante los Bulls. Chicago no ganaba en playoffs desde la canasta de Michael Jordan en Utah que les dió el sexto anillo. Pensé que la remontada de los últimos dos meses de liga regular les daría para ir progresando en las finales, que Wade llegaría a tiempo y que O'Neal respondería mejor. Sin embargo, el problema de los Heat estuvo en el perímetro. Con "Flash" físicamente mal, hombres como Jason Williams o Posey deben asumir más responsabilidad. Si a eso le sumamos que en los Bulls funcionó Wallace por dentro y que Hinrich, Gordon, Nocioni y compañía tuvieron acierto, el resultado final tampoco sorprende tanto.
También me equivoqué sobrevalorando a Denver tras la primera victoria en San Antonio. Esperaba mucho más de Carmelo e Iverson en una eliminatoria que pintaba inesperadamente bien. Los Spurs reaccionaron sin problemas (al final 4-1) y son un equipo a tener muy en cuenta. Si Duncan sigue a ese nivel con Parker y Ginóbili anotando y encima la producción del resto de la plantilla (hombres como Horry o Finley) comienza a dar sus frutos tan pronto, los tejanos se pueden llevar el anillo. Respeto mucho a los equipos que hacen el último mes y medio de competición a un alto nivel y que se crecen en el momento decisivo de la temporada, aún sin ser una vez más los máximos favoritos a priori. Eso es lo que siempre le ocurre a San Antonio y ya han ganado dos títulos en los últimos cuatro años.
Estamos ahora mismo inmersos en las semifinales de conferencia. Si le dicen a Utah antes de que esto empezase que eliminarían a los Rockets y se quitarían de en medio a los Mavericks en el cruce, nadie en Salt Lake City se lo creería, pero eso es hoy en día algo tan real como que McGrady todavía no ha ganado una serie de playoffs en su carrera o que es la segunda vez consecutiva que a Houston le remontan un 2-0 en una serie.
Detroit por su parte se confirma como claro candidato al anillo y es el equipo que más está creciendo en las finales. Los de Sunders van camino de su segundo 4-0 como Chicago no mejore su acierto de cara al aro. Estos Pistons no son los Heat de la ronda anterior y no se puede vivir solo de la intimidación en el rebote de Wallace para ganar una eliminatoria. El vencedor se las verá seguramente con los Cavaliers de LeBron, que sigue a lo suyo ante Nueva Jersey, promediando de media 30 puntos por partido. A ver si son capaces de reaccionar los Nets.
Termino con lo mejor, el duelo Suns-Spurs, en el que yo me descubro: me encantaría que pasase Phoenix. Por juego, que es sinónimo de espectáculo y vistosidad en los de Arizona, y por la pareja Nash-Stoudemire. Su bestia negra siguen siendo los de Popovich, que las dos veces anteriores ya les vencieron. Pero en esta ocasión en el bando de los Suns no hay lesiones importantes. La batalla es ataque-defensa y veremos quién puede con quién esta vez; si las canastas y la velocidad o si la táctica y el control. Amantes del baloncesto, que nadie se lo pierda: es de lo mejor que podemos disfrutar en unos playoffs que de momento están siendo cuando menos interesantes.